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La noche




Siempre me gustó la noche, desde muy pequeña, desde que tuve noción de mi y de mi entorno. La noche era el momento en que mamá me cantaba, me enseñaba a orar, que mi papá me leía cuentos. Era también el momento en que la temperatura era más agradable, como crecí en una ciudad donde hace muchísimo calor, la noche era un remanso. Me gustaba también que mis papás siempre encendían la radio y yo me aprendía las canciones que estaban de moda o las que transmitían por la noche, aun cuando ya tuvieran unos añitos. Algunas que recuerdo especialmente son:

el reloj

Reloj, no marques las horas
porque voy a enloquecer,
ella se irá para siempre
cuando amanezca otra vez.

No más nos queda esta noche
para vivir nuestro amor,
y tu tic-tac me recuerda
mi irremediable dolor.

Reloj, detén tu camino
porque mi vida se apaga,
ella es la estrella que alumbra mi ser
yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos,
haz esta noche perpetua,
para que nunca se vaya de mí,
para que nunca amanezca.

A medias de la noche

A medias de la noche, te soñaba
te soñaba abrazandote conmigo
pero hay que sueño, tan profundo es el amor

Despierta, mamacita ya no duermas
Despierta, de ese sueño seductor
tomaremos copas llenas de licor
pero hay que sueño tan profundo es el amor

Claro, luego por la mañana yo andaba canturreando lo que había oído en la noche y recuerdo una vez que mi mamá me pilló cantando "a medias de la noche" con singular emoción: "despiestaaaaa mamacitaaaaaaaaaa ya no duermaaaaaaas..." se le quiso caer el pelo... "¡Niña! ¿de dónde sacas esas cosas?"
Recuerdo esa canción porque quien la cantaba era una mujer y a mi me quedaba claro que se la estaba cantando a otra mujer y que era una relación de pareja. Yo le pregunté a mamá acerca de eso y se hizo bolas para responder, se fue por la tangente. Quien me iba a decir que años despues la iba a entender tan bien...
Es por la noche que desarrollé dos hábitos que me acompañan hasta ahora: mecerme en la cama y proyectarme una película mental antes de dormir. Lo de mecerme es algo a lo que se ha tenido que acostumbrar quien duerme conmigo, nunca me pude quitar el hábito. De niña sacaba un pie de la cama y lo apoyaba contra la pared para mecerme. Ahora muevo la cadera y una pierna hasta que me adormezco.
El otro hábito, el de la película mental, es muy divertdo. Me pongo a imaginar qué sucedería si... de niña mi fantasía favorita era que tenía una gemela. Hoy en día fantaseo con cosas más factibles. Muchas de esas películas mentales se han cumplido.